COMO PUNTO DE PARTIDA

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FUNDAMENTACIÓN

 

Durante mucho tiempo se ha estudiado la historia de la música, centrándose en los grandes periodos de la música occidental, la de los grandes maestros, especialmente alemanes, vieneses e italianos. Poco a poco se incluye la historia de la música española, añadiendo en determinadas ocasiones la de nuestro género nacional, la zarzuela. Cada vez más incluimos el folclore musical y/o etnomusicología, tanto desde nuestro entorno más cercano, como de otras culturas, en los estudios musicales. Sin embargo seguimos echando de menos el estudio de la historia de la música en nuestro entorno más cercano, basándonos en documentación que forma parte de nuestra propia historia.

Una de las causas es, sin duda, el desencuentro que existe entre el estudio musicológico de la historia del entorno y su utilización en la educación. El estudio musicológico queda ahí en las publicaciones de los investigadores más relevantes de cada zona. Estas publicaciones se convierten en libros para la utilización de otros investigadores, de los especialistas, como un legado de élite, fuera del alcance del ciudadano normal. Pero la causa principal es el desconocimiento de nuestro patrimonio musical por parte de los educadores, lo que hace que para nada se plantee incluirlo en los curricula de música, ni de la enseñanza reglada ni de la profesional.

Base de esta propuesta

Esta propuesta se basa en la aportación que hace nuestro entorno más próximo a la historia de la música. No quiero hacer aquí un panegírico, que por otra parte ya lo he hecho muchas veces, sobre la necesidad de la inclusión en los programas, como objeto de estudio, la aportación de la música de nuestro entorno para conocerla y valorarla, ni apoyar esta propuesta en la fundamentación de los principios de la L.O.G.S.E., ni en la Ley de Patrimonio que aboga por la recuperación, conservación y difusión del legado cultural, del cual forma parte el musical. Todo ello va implícito en esta propuesta.

En este caso no voy a centrarme ni en la percepción, ni en la interpretación, ni en la creación dentro del terreno de la educación, sino en la interpretación de los propios textos que nos ofrece la documentación existente y del espacio donde se ha desarrollado la actividad musical. En otros momentos propongo el estudio de obras de autores extremeños, dormidas en los archivos musicales más cercanos, además de para su  recuperación, estudio, interpretación y difusión, para utilizarla al trabajar los distintos aspectos a tratar en el lenguaje conceptual de la música.

La base principal para que pueda llevarse a cabo esta propuesta es el estudio y conocimiento por parte de los maestros y profesores. Es absolutamente imprescindible la implicación de los educadores, de ahí que en las asignaturas de Historia de la Música y del Folklore y en el resto de las asignaturas de la especialidad de Maestros, así como en la licenciatura de Historia y Ciencias de la Música y en el C.A.P., además de en las distintas especialidades de Conservatorio, se estudie el patrimonio musical. Nuestros alumnos, futuros maestros y profesores, deben visitar los centros de documentación musical y estudiar en las fuentes, ya que es muy importante comprobar la cercanía de nuestra historia escrita en los archivos, mediante estas visitas de estudio tuteladas, al igual que se hacen otras a excursiones a centros histórico-artísticos, de educación ambiental, exposiciones, etc.

Creo que este tipo de reflexión y estudio por parte de todos los docentes implicados en la educación, tanto reglada, como no reglada, es imprescindible, si queremos conseguir un aprendizaje significativo, en el cual la historia de la música, no sea exclusivamente la de los “grandes maestros”, la de los “dioses”, sino lo que ha supuesto la música en la vida de cualquier comunidad, partiendo de nuestro entorno más cercano.